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miércoles, 16 de diciembre de 2009

GLORIAS EFÍMERAS

Para decidir si sigo poniendo, esta sangre en tierra, este corazón que bate su parche, sol y tinieblas; para continuar caminando al sol, por estos desiertos para recalcar que estoy vivo, en medio de tantos muertos.
Víctor Heredia

Muchas personas se habrán matriculado o inscrito para pertenecer a uno de sus programas, convencidos de que es “la mejor, para los mejores”. Y los que no entran aun y no saben cómo es; siguen soñando con la idea de que no se necesita más que ser parte de ella para ser grande.
No puedo negar que la Universidad del valle tiene un campus maravilloso y provoca la envidia de los foráneos que la visitan, tampoco puedo ignorar que muy ciertamente un profesor dijo: “Lo que soy ahora lo he logrado gracias a mi búsqueda y mi esfuerzo; la academia sólo fue la excusa”. Tal profesor tenía razón. Sin embargo la universidad no es sólo el campus, también es la gente que transita por él y es precisamente esa la que se olvida de su misión: dejarla en alto en cada aspecto de su vida.

Apasionados hasta la médula, llevan el escudo en el pecho, en botones, en cuadernos y hasta en esquelas adhesivas pero cuando es hora de realmente defenderla se amilanan y se les olvida lo que profesaban. Debo aclarar que de ninguna manera estoy en contra de “llevar” la universidad de diferentes formas, ni tampoco estoy en contra de los estudiantes que piensan que su universidad es lo máximo y que se sostiene sola por lo tanto no deben hacer nada por ella.
Estoy en contra del pensamiento mediocre que sostiene que si tres con buenos, por ser de la universidad del valle los demás lo van a ser como por arte de magia, estoy en contra de los que se creen a sensación pero no la sudan ni se esfuerzan por aportarle con tinta y papel.
Según todo lo anterior la universidad es un conjunto de muchos elementos y proyectos, es la unión de procesos, de dedicación y tiempo, es por los eventos a tiempo y fuera de tiempo, es por los tropeles, los capuchos y las papas bomba, es por lo genios que salen a dejarla en alto pero e necesita más.
Tomar cada uno de los elementos que la forman, por separado, sería tan irresponsable como tirar un bebé al mar con un salvavidas al lado esperando que lo tome para no ahogarse. Todas estas características conforman lo que conocemos, pero mi crecimiento como persona, como profesional ¿Cuáles elementos lo construyen? ¿Cómo explicarles a los nuevos estudiantes que deben contribuir al mantenimiento de lo que encuentran?
Cada uno debe buscar la manera de aportar a pesar de las cargas académicas, a pesar del desanimo que en ocasiones nos produce los constantes paros, a pesar de ese globo henchido de gas lacrimógeno y docentes mediocres, sólo me queda un argumento: la curiosidad. Para no dejarnos llevar por vanas palabrerías, para no caer en el juego absurdo de tragar entero, para desmentir y para defender, siempre con la intención de saber más, de buscar por otros medios y volvernos en parte autodidactas. Mi futuro lo labro yo, de la mano con mi universidad.

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